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Fútbol

¿QUÉ ESPERAR DE MÉXICO EN LA COPA DEL MUNDO?

La selección mexicana encaró dos partidos de preparación de cara a la justa veraniega ante dos potencias del futbol europeo: Portugal y Bélgica, dejando una mejor sensación al aficionado con respecto…

Juan Carlos Isordia

01 de abril de 2026 · 2 min de lectura

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Carlos Rebolledo Foyo

La selección mexicana encaró dos partidos de preparación de cara a la justa veraniega ante dos potencias del futbol europeo: Portugal y Bélgica, dejando una mejor sensación al aficionado con respecto a lo reflejado en partidos anteriores.

En el primero de los duelos, el Tri enfrentó a la selección portuguesa, con bajas de peso en la gran mayoría de sus líneas y la ausencia de la cual tanto se comentó previo al duelo: Cristiano Ronaldo.

Durante ese enfrentamiento, los dirigidos por Javier Aguirre mostraron una solidez defensiva característica de los equipos del “Vasco”; sin embargo, fueron abucheados y criticados por el mal accionar ofensivo y la poca construcción de jugadas en ataque, que culminaron en un aburrido 0-0 en el retorno al Estadio Azteca.

La propuesta el día de ayer ante Bélgica, en Chicago, si bien distinta, fue distante de un resultado diferente y de un accionar que invite a pensar no solo en competir, sino en ganar.

Prueba de ello, nuevamente un empate, pero esta vez con goles (1-1) en el Soldier Field.

Lo mejor de la noche, y probablemente de esta jornada de selecciones para México, es el buen accionar mostrado por dos mediocampistas que contaron con poca o nula relevancia en el proceso de Aguirre y que, ante dos rivales de gran categoría, mostraron su calidad y envergadura, hablando de Brian Gutiérrez y Álvaro Fidalgo.

El primero de ellos, recién llegado en la última ventana de pases a Chivas, ganó relevancia y protagonismo en muy poco tiempo, no solo para ser llamado a selección, sino muy probablemente subirse al barco tricolor de la Copa del Mundo, y con lo mostrado busca un boleto de primera clase en el once titular.

Por otra parte, Fidalgo, quien sellara su pase al Real Betis en el pasado verano, aceptó por fin, después de meses posteriores a su naturalización, el llamado a la selección nacional, donde un jugador de su calidad y experiencia, más que no sobrar, hacía falta y quedó demostrado en los últimos dos cotejos, donde, al igual que Gutiérrez, fue de la partida inicial para Javier Aguirre.

Las conclusiones de esta penúltima fase de “pruebas” previas a la Copa del Mundo, y a falta de tres duelos ante Ghana, Australia y Serbia en la última Fecha FIFA anterior al Mundial, son: que, a pesar de que las sensaciones mejoran, esta selección tiene un techo topado y un límite futbolístico que muy difícilmente se va a superar.

Sin embargo, quedó demostrado que se puede competir, y de buena manera, ante potencias a nivel de selecciones, por lo cual, cuando se pregunten ¿qué hará México en el Mundial?, la respuesta es sencilla: se competirá sin idea y se terminará donde normalmente.