JUGAMOS COMO NUNCA Y PERDIMOS COMO SIEMPRE
Hoy, en una mañana triste no solo para el fútbol mexicano, sino para el país, una vez habiendo derramado algunas lágrimas de desilusión, toca hablar de lo sucedido el día de ayer en la cancha del…

Juan Carlos Isordia
06 de julio de 2026 · 4 min de lectura

Hoy, en una mañana triste no solo para el fútbol mexicano, sino para el país, una vez habiendo derramado algunas lágrimas de desilusión, toca hablar de lo sucedido el día de ayer en la cancha del Estadio Azteca, donde una vez más nos volvimos a quedar en octavos.
Una vez más jugamos como nunca y perdimos como siempre, pero esta vez se sintió diferente. A pesar de que en lo deportivo la Selección no es la mejor, lo fue en el campo, y anoche errores individuales nos privaron de ver verdadera historia. No nos ganó Inglaterra, nos derrotaron nuestros errores.
Y es que lo vivido en esta Copa del Mundo, donde pudimos ser anfitriones, fue algo especial. A pesar de que el equipo llegaba con nulas expectativas, logró ilusionar y unir a millones de mexicanos que, a lo largo del torneo, se fueron sumando a la causa.
Habiendo sido el proceso de Javier Aguirre lo que fue, llegábamos a este Mundial con más dudas que certezas, y con menos fe de la que terminaríamos teniendo en el combinado nacional.
Creo que, si bien el accionar del equipo mejoró con el pasar de los partidos y la localía pesaba, no habíamos tenido un rival que nos plantara cara durante más de 45 minutos, y el día de ayer, ante una de las potencias del globo como lo es Inglaterra, se notó…
El Azteca empujó, pero no alcanzó para tapar las grietas.
El partido, donde México fue ampliamente superior en el dominio de la pelota, llevando el peso del juego, fue lo que realmente nos rompió el corazón a millones de aficionados, porque tuvimos el control, tuvimos los momentos, y aun así el resultado terminó siendo el de siempre: tuvimos el partido en las manos…
Y lo dejamos ir.
Porque realmente el juego colectivo, que es por lo que se ha destacado nuestra selección, cumplió y con creces el día de ayer, pero el tema y problema vino en errores individuales y de concentración que, ante una selección del calibre de la inglesa, simplemente no puedes cometer, porque a este nivel equivocarse no es humano, es fatal.
No soy mucho de señalar directamente a algunos, pero creo que el día de ayer quedó demostrada no solo la soberbia de gente en el banquillo, sino una falta de resolución en acciones de muchos futbolistas que se quedaron cortos a la altura del escenario.
Claros ejemplos: Jorge Sánchez y Edson Álvarez, que para mí son los grandes villanos de la noche. El primero, gran culpable de los dos primeros tantos del seleccionado de “Los Tres Leones”; el segundo, mostrándose débil en la marca en la jugada del penal que posteriormente se convertiría en el tercer tanto de la visita.
La derrota fue mucho más que dolorosa por cómo se fue dando la cronología del partido: dos goles prácticamente en el mismo minuto; logras descontar antes del descanso; regresas del entretiempo y el partido te sonríe con la expulsión de Quansah.
Pero apenas rodó el balón después de que Inglaterra se quedara con un hombre menos, cometes un error de marcación en un pelotazo que termina en el penal que, para mí, definió el rumbo del partido, a pesar del gol que vendría después de Raúl Jiménez, en un momento donde el equipo parecía tener todo para cambiar la historia.
Creo que, si bien no se jugó mal, si queremos aspirar a algo, de esta manera no será, porque solo con apoyo de la afición, localía y un poco de fútbol, no te alcanza para aspirar a cosas grandes, y lo de ayer lo deja claro: competimos como potencia pero fallamos como selección en construcción.
Espero, y realmente deseo, que este sea un aprendizaje, un aprendizaje que nos deje la enseñanza de que no estamos tan lejos, pero tampoco estamos cerca…
Que esta generación de futbolistas, en la que nadie creía, nos dio, y estoy seguro de que nos dará, motivos para creer, siempre y cuando se le dé el correcto seguimiento y se hagan cambios en el fútbol de nuestro país.
En cómo se manejan los hilos, en cómo manejamos a nuestros futbolistas, pero sobre todo en cómo se gestiona su mercado. Necesitamos exportar, exportar para que el día de mañana, cuando tengamos enfrente a potencias mundiales, lo vivido ayer no nos vuelva a suceder.
Para que la próxima vez;
Juguemos como siempre y ganemos como nunca.

