A ROMPER LA MALDICIÓN DE OCTAVOS, EN LA CIUDAD DE LA FURIA
Después de 40 años, México ganó un partido de eliminación directa. A pesar de superar esa barrera, falta derribar la que más pesa. Ese famoso “quinto partido” ahora es el sexto, y México podría…

Juan Carlos Isordia
03 de julio de 2026 · 3 min de lectura

Después de 40 años, México ganó un partido de eliminación directa. A pesar de superar esa barrera, falta derribar la que más pesa. Ese famoso “quinto partido” ahora es el sexto, y México podría jugarlo si logra avanzar a los cuartos de final.
Pese a la ilusión y algarabía que se ha generado alrededor de la selección, la prueba de este domingo no será ni mucho menos fácil, midiéndote a una de las escuadras más poderosas a nivel mundial, que con individualidades como Harry Kane y Jude Bellingham, en un contexto distinto, hablaríamos de una desventaja estratosférica.
Pero, irónicamente, esta vez no es así…
Un cruce con el que soñábamos todos los aficionados desde el día del sorteo, cuando hacíamos matemáticas y predicciones, se antojaba probable: recibir en el último duelo a disputarse en tierra nacional a una de las grandes potencias del fútbol.
Y así se dio…
Después de una fantástica fase de grupos, México clasificó primero, al igual que Inglaterra, y eso allanó el camino para que ambos pudieran cruzarse este próximo domingo 5 de julio en la cancha del Coloso de Santa Úrsula.
El “Tri”, con un partido magnífico ante Ecuador, llega dejando muy buenas sensaciones. Enfrente estará la selección de “Los Tres Leones”, que, a diferencia de México, dejó algunas dudas en su fase de grupos y resolvió in extremis su duelo ante la R.D. Congo.
Ahora las cosas son diferentes. La afición mexicana buscará hacer su papel: hacerlos sentir lo más visitantes posible y generar un ambiente hostil en la capital del país, que en estas últimas semanas se ha convertido en la ciudad de la furia.
Y es que no se espera menos de lo que se realizó en contra de Ecuador: una serenata con pirotecnia y mariachi seguramente aguardará a las afueras del hotel de concentración de la selección inglesa, con afán de molestar el sueño de los futbolistas y hacerlos sentir verdaderos invasores en nuestras tierras.
Ante esto, Thomas Tuchel, entrenador de la selección inglesa, habló sobre cómo esperaban ocultar la localización del hotel y cómo un estadio tan mítico y complicado como el Estadio Azteca iba a ser factor para el duelo del domingo.
También añadió en sus declaraciones el tema de la altura, a la que sin duda no podrán adaptarse en menos de tres días y que, en mi opinión, será el factor principal del cual México podría sacar ventaja de cara a aspirar a algo en el que probablemente sea el duelo más importante en la historia reciente de nuestro fútbol.
Yendo un poco más a lo deportivo, Inglaterra, hombre por hombre, es una selección ampliamente superior. Pero el fútbol no se juega en la hoja de alineación.
Es un equipo que a lo largo de los últimos años ha tenido mil y una situaciones similares a esta y no las ha podido resolver por su mal accionar colectivo, acompañado en instancias finales por los fantasmas que tantos años los han atormentado.
Por su parte, México está en una situación idónea para ahuyentar a los leones de su fortaleza. No es la mejor generación, pero a diferencia de los ingleses, nosotros jugamos con hombres, no con nombres.
Un juego colectivo sólido, una vocación y entrega de los 26 convocados, y esas ganas de sudar la camiseta. Eso es lo que define a este equipo.
Y se podrán dar cuenta de que lo deportivo juega menos que nunca en este caso: jugando en nuestras tierras, con 80,000 almas alentando en el Azteca y millones más en el país, con “Los Tres Leones” siendo echados a los leones en el templo más emblemático del fútbol mundial, y con unos ingleses que batallarán con la altura y también para estar a la altura.
Solo me queda preguntarles algo…
¿Y si sí?

